Hola papuhs, solo paso por aquí para avisarles el porque no he terminado de subir "Era por amor", la verdad había olvidado decirles xD...
Me fui a Wattpad a probar suerte, tal parece que de verdad todo va mejor, uno se da cuenta con los mágicos votos de los lectores, ya que todos son fantasmones por acá.
Así que si gustan pueden buscarme en Wattpad como HaganeUsagi, he resubido mis historias, algunas ya están corregidas, y tengo otra nueva (es un fanfic de Mahou Shoujo Ikusei Keikaku), la verdad es el primer fanfic que publico, en éstos días espero subir el capítulo que sigue de esa historia.
Bueno, espero verlos por allá, aunque no quiero abandonar el blog me es más fácil escribir en Wattpad, eso de las portadas está muy cute xD.
Gracias por leer ésta noticia, los quiero, bola de fantasmomes UuU.
SkullBunny Stories
SkullBunny soundtrack
5 de diciembre de 2017
Pequeño aviso
20 de mayo de 2016
Era por amor…
Sobre ésta historia, la continuación se encuentra en Wattpad, decidí probar suerte ahí y tal parece que todo va mejor, había quitado ésta de publicado por lo mismo, pero lo dejaré aquí como un teaster, bueno, los espero en Wattpad, hay una nueva historia y ésta está concluida.
Muchos piensan que la vida y la muerte son rivales, pero no es así; ellos han coexistido desde el inicio de todas las eras, a pesar de no poder estar juntos.
Hace tiempo los dioses de la muerte tuvieron una hija, pero ella nació inerte, sin embargo, gracias a los dioses de la vida su hija resucitó. Estos dioses también tenían un hijo recién nato.
Ambos niños crecieron juntos y como siempre se espera de esas relaciones, con el paso del tiempo se volvieron inseparables.
Ella era una mujer de piel blanca, con cabellos de plata y un mechón de cabello negro, un ser divino que podía transformar la materia y a su paso la tierra sucumbía.
Él era un hombre alto y recio, de piel bronce y melena negra, a su paso la tierra cobraba vida y de los animales podía tomar cualquier forma.
Como todas las parejas, después de un tiempo los besos y caricias llegaron al cénit, culminaron su amor en un páramo de verde jade y al terminar, del cielo llovieron gotas de sangre, al ver esto, se vistieron apresurados y huyeron de ahí.
Al día siguiente, la más vieja de las diosas convocó a ambos a su templo, la diosa Ometecíhuatl era ciega, de cabello canoso y su indumentaria se limitaba solo a un viejo jorongo, también portaba un báculo del cual colgaba un cascabel rojo mate.
Cuando ambos acudieron a su presencia, después de besar el suelo*, ésta les dijo que por sus acciones el mundo de los mortales había sufrido de innumerables catástrofes. Ella no necesitaba ver para saber lo que había ocurrido entre ellos (pues a pesar de ser ciega lo veía todo), su amor era exacerbable, y solo cuestión de tiempo para que ocurriera, Ometecíhuatl les dijo que debían evitar volverlo a hacer por el bien de los mortales, ambos asintieron, besaron el suelo y salieron del recinto.
Ellos no dejaron de amarse, pero cuando sentían que estaban a punto de cruzar la linea que Ometecíhuatl les había negado, detenían sus instintos y se daban la espalda hasta que los controlaran. Tiempo después llegó el día en que su amor olvidó el pecado y los límites, cuando se dieron cuenta, estaban acostados uno a lado del otro, jadeando, abrazados y con miradas de ternura, sobre ellos comenzó a llover el fruto de sus acciones, se vistieron apresuradamente y casi al terminar, llegaron guardias del templo de Ometecíhuatl para llevarlos con la diosa a recibir enérgica reprenda, llegaron bañados en sangre cual si hubiesen luchado 400 batallas, besaron la tierra, ella permaneció hincada, cabizbaja y arrepentida, él se irguió estoico apretando los puños, al verlos, Ometecíhuatl dio un gran suspiro y comenzó a exclamar:
- ¡Les advertí que no lo volvieran a hacer! Siento su amor, pero deben pensar primero en su responsabilidad como dioses, ellos dependen de nosotros, sus acciones, aunque sean sinceras, causan enormes desastres en el mundo de los mortales... No quería hacer esto, pero... No podrán volver a verse, es por el bien de ellos...
Él sólo declinó la cabeza, cuando estaba por besar la tierra para resignarse, ella replicó:
- Por favor Ometecíhuatl, no seas tan cruel, ya no imagino mi vida sin él, lo amo y lo necesito a mi lado.
- Yo también te necesito.- contesto él, sollozando mientras tomaba la mano de su amada.
- Sé que se aman, pero deben desistir... Aunque duela, la vida y la muerte no pueden unirse, son partes opuestas, sus acciones causan enormes desastres, además de aberraciones fatales.
- Pero yo no puedo vivir sin él...
- Quizás exista una opción para que no exista impedimento, según antiguos códices de Xochiquetzal, debemos sacrificarlos en su templo y re-encarnaran como mortales, si demuestran que su amor es puro y sincero, cuando lleguen al Mictlán nacerán como nuevos dioses y podrán volver a amarse.
Ambos aceptaron el destino, ella regresó con sus padres, cambió su divinidad por ropas de manta, tomo su tocado de plumas y lo entregó a sus padres, se despidió de cada uno con el último beso que les daría, vieron marchar a su hija envuelta en lágrimas mientras escuchaban la última vez que les diría “los amo”.
A su vez, él contó a sus padres lo sucedido, aún llenos de resignación su madre beso la frente de su primogénito con amor y desconsuelo, les entrego su tocado y de la misma manera que su amada, vistió con la austeridad que conlleva la resignación a la muerte, trenzó su melena y fue corriendo al templo donde lo esperaba el final de su camino.
Al llegar, sus almas se encontraron de nuevo para poner a prueba su amor, se tomaron de las manos con una falsa esperanza de consuelo y entraron, ya esperaban dentro Ometecíhuatl y Xochiquetzal a la valiente y desventurada pareja, cuando se presentaron ante sus verdugos, guiaron su camino hacia una plancha de asbesto adornada con siniestras antorchas, que encerraban la inclemente fogata donde conocerían el precio de sus pecados.
Había pasado ya bastante tiempo de su sacrificio, en el mundo de los mortales nació un niño de cabello espeso y oscuro como el filo de una punta de obsidiana, esta nueva vida era la reencarnación del joven dios que dio su vida por estar con su amada, solo que este aún no lo sabía, nació en una familia con buena posición económica, pues su madre era una maestra y su padre un policía. Siempre fue un niño bastante mimado: asistía a buenas escuelas, era dichoso en las artes, pues aprendió a tocar varios instrumentos musicales, desde la guitarra hasta el piano, pasando por la batería, además, tenía 2 hermanos menores a los cuales quería y cuidaba mucho. Vivía una vida tranquila y feliz, todo era normal hasta que llegó su último año de preparatoria; entre todas las personas que había conocido a lo largo de su vida, una chica había cautivado su atención: ella tenía un hermoso cabello negro, y de entre toda su espesura, resaltaba un mechón de pelo tan blanco como la nieve, como si hubiese sido forjado en plata fina, su tez de piel era blanca con textura de seda, de estatura mediana. ...Aquella chica estudiaba en el área de Artes y Humanismo, mientras que él estudiaba en el área de Físico-Matemáticas, su sueño era llegar a ser un gran y respetado físico de partículas. Algo curioso entre ambos fue que tenían nombres de ascendencia prehispánica, casi como una extraña casualidad, pues el nombre de la chica era Meztli*, mientras que él se llamaba Tonatiuh*.
Siempre que se veían lo hacían desde lejos, mirando sin verse entre ellos, por azar del destino, tiempo después sus caminos se juntaron al ir rumbo a casa, casualmente vivían muy cerca uno del otro; mientras esperaban el autobús se encontraron y se saludaron amistosamente, empezaron a platicar para hacer más amena la espera, cuando llegó, subieron y se sentaron uno al lado del otro en la parte trasera, platicaron lo que duró el trayecto hasta que ella tuvo que bajar del autobús, como costumbre, desde ese día procuraron encontrarse en la parada del autobús, siempre platicando de sus gustos y aficiones, de lo que hacía cada uno su área y todo lo que se les pudiera ocurrir, poco a poco, sin darse cuenta, se fueron haciendo más unidos con el pasar de los meses.
Cuando Metztli terminó de desayunar, fue a la cocina por un cuchillo con suficiente filo y subió a su recámara, se sentó en el piso frente a su cama y levantó sus manos, con resignación aceptaba abandonar su vida mientras tomaba aliento para clavar el filo en su vientre, en ese instante, escuchó una voz familiar dentro de su cabeza, y empezó a hablar en lengua madre:
-¿Que estás haciendo? ¿Piensas renunciar a tu decisión? Nadie te obligó a aceptarla, fue tu voluntad sacrificarte por él, es el precio de ser mortal.... Nacen creyendo que todo tendrá un final feliz, la vida es un salto de fe y vas a afrontar las consecuencias de tu decisión, no hay honor en renunciar a vivir huyendo de tu destino. Los cobardes no tienen lugar en el Mictlán, ¿Quieres volver a tu vida pasada? Gánate tu lugar… diosa mortal.
Al terminar de escuchar esto, atónita, Metztli soltó el cuchillo y escondió su rostro entre sus manos, estaba paralizada por la confusión dentro de su mente. Después de un rato, logró levantarse y dejó el cuchillo en su lugar, tomó un baño para meditar mejor lo sucedido, al terminar se vistió y salió de su casa a tomar un poco de aire.
Tonatiuh iba de camino a la universidad, quiso tomar un atajo por una callejuela que poca gente concurría. Al pasar, vio a un viejo indigente husmeando en la basura, buscando algo que comer, no le tomó mucha importancia y siguió avanzando sin inmutarse, hasta que el viejo rompió el silencio inundando el eco del callejón con su siniestra voz:
-¿Cuánto vale el amor para ti?; ¿Dar la vida por la persona que amas?, ¿O simple placer entre las piernas de una mujer? -al escuchar esto, Tonatiuh volteó la mirada bastante desconcertado- Te crees dios en la tierra, has olvidado lo que significa serlo, ¿Crees que puedes llamarte "viejo coyote" solo porque tu belleza ha abierto un par de piernas ajenas? -sin saber cómo reaccionar quedó petrificado, mientras el extraño continuaba su discurso- Despreciaste su amor por buscar efímeros placeres en la carne, tengo el poder de quitarte todo lo que crees tuyo... Pero dejaré que intentes rectificar tus actos. Tus padres aún esperan al hijo pródigo, es la primera advertencia.
Al terminar de escuchar esto, Tonatiuh dio media vuelta y siguió su camino muy desconcertado y confundido, mientras escuchaba la cavernosa risa del viejo que reía a espaldas de él. Cuando pudo llegar a clases, trató de no pensar en las palabras que resonaban como eco en su mente y simplemente, siguió su rutina haciendo caso omiso a la advertencia.
Meztli consiguió trabajo de ayudante general, en un restaurante cercano a la universidad donde estudiaba Tonatiuh, necesitaba dinero para pagar los libros del siguiente ciclo escolar, y no quería molestar a sus padres después de tanta preocupación. Llevaba varias semanas trabajando en aquel lugar, de vez en cuando podía ver pasar a Tonatiuh frente al restaurante, cada una de las veces iba acompañado de una chica, siempre diferente a las anteriores, todas melosamente tomadas de la mano o prendidas a su brazo, Metztli sentía su corazón resquebrajarse cada vez veía aquella escena, realmente deseaba estar con él, pero no tenía coraje para afrontarlo.
Jorge, buen amigo de Tonatiuh, pasaba a comer todos los días después de clases al restaurante donde Metztli trabajaba, a menudo iba acompañado de su novia, la cual, siempre pedía platillos del menú vegetariano, ya fuera por ideales o simple moda. Ella no le tomaba mucha importancia a esto, hasta que un día como cualquier otro, grande fue su sorpresa pues, mientras limpiaba una de las mesas cerca de la ventana, vio pasar a Tonatiuh abrazando a la novia de Jorge mientras se dirigían a un callejón poco transitado de la avenida, y con gran pesar supo que aquella escena no auguraba nada bueno.
Al llegar a aquel callejón, donde nadie que pudiese reconocerlos los viera, cedieron a la lujuria y cruzaron sus labios, devoraron la esencia del momento, las distancias se volvieron relativas y el deseo culminaba en pecado. Cuando quedaron satisfechos, ella se despidió con una breve sonrisa y tomaron caminos contrarios. Tonatiuh solo pensaba impaciente en el siguiente momento en que pudiera volver a tener cerca sus labios, de sentir la emoción que le envolvía cuando estaban juntos. Absorto en sus pensamientos, como una frenética alarma, resonó en todo su cuerpo esa voz que no podía sacar de su mente:
-Suponía que si no valorabas el amor que sentías, poco valorarías el que sienten los demás. Ella no está exenta de culpa claramente, pero tú has infectado su alma con tu adicción. Tratas de llenar el abismo en tu ser con simple placer -Cuando Tonatiuh escuchó estas palabras se abalanzó sobre él, dándole un golpe en la mandíbula y con una iracunda cara le dijo casi gritando:
– ¡Escúchame idiota, deja de seguirme o en serio voy a matarte!
Haciendo caso omiso, el viejo escupió un gajo de sangre y prosiguió:
-Eres joven e impetuoso, pero... ¿Cuánto más podrás seguir alimentando tus vicios? La vida es efímera y no permite margen de error, que la madre falda de serpientes* se apiade de esto en lo que te has convertido, un ser blasfemo. Esta es la última advertencia.
Ya lo se, van a decir que cambió mucho mi forma de narrar las historias, pero no fui yo, conseguí un editor, uno que traduce mis escritos a esta forma tan lírica y hermosa de escribir, su alias es Daerus Teyao, él es en este momento una de las pocas personas que quedan acompañandome en mi vivir después de lo que sucedió con mi "Quasar", y él es quien acomodo todo y cambio algunas palabras para que fuera mas hermoso leer esta historia, ya que mis textos resultan ser medio confusos y sin sentido, resultado de mezcla de ideas como algunas de las canciones de Utsu-P*, así que esto ha sido una gran ayuda, quiero agradecer a él y a ti, gracias por leer una más de mis historias.
31 de marzo de 2016
Por si se preguntan, ¿qué ha pasado?
Holis.
Bueno, la verdad es que no he publicado ahorita ninguna de mis historias porque han sucedido muchas cosas...
Dejé a mi Quasar (por cosas que si les interesa contare después, incluso es tanto material que de ahí sale otra historia), además de que estoy haciendo mis exámenes para terminar la preparatoria (si, aun no la he acabado) y también ando elaborando dos nuevos proyectos, uno a cerca de covers de algunas canciones de Vocaloid y otro en youtube el cual aun no me decido a lanzar.
Pero de todas maneras no planeo abandonar este blog, tengo muchas historias inconclusas en borrador, solo necesito darme un tiempo para acabarlas, así que no se preocupen, tendrán dos o tres historias pronto.
Gracias por aún formar parte de este blog, y muchas mas gracias por esperar.
4 de noviembre de 2015
Que hiciste... (Lo rechaza)
Que hiciste... (Mentira)
- No te preocupes Ángel, hoy no pasó nada malo, sé que cometí un grave error y estabas haciéndome pagar por ello- le dijo mientras ella le ponía alcohol en las heridas que le había hecho- no entiendo cómo se te ocurrió hacer esto, pero te amo y sé que lo que hice estuvo mal, así que olvidémonos de lo que pasó aquí en la recámara el día de hoy.
Que hiciste... (Verdad)
- No te preocupes Ángel, hoy no pasó nada malo, sé que cometí un grave error y estabas haciéndome pagar por ello- le dijo mientras ella le ponía alcohol en las heridas que le había hecho- no entiendo cómo se te ocurrió hacer esto, pero te amo y sé que lo que hice estuvo mal, así que olvidémonos de lo que pasó aquí en la recámara el día de hoy.
Que hiciste... (Llama a la policía)
Que hiciste... (Si)
Christian y Ángela estaban viviendo juntos en la casa de ella, estaban los dos preparando la cena, estaban un poco apurados pues habían comprado boletos para la ópera y la función empezaba a las 8, ya eran las 7 y hacían media hora hasta el auditorio, así que Ángela apurada le dijo a Christian que fuera al congelador por carne, así que se dirigió hacia la cochera y tomo dos t-bone, noto que debajo de estos había unos mechones de cabello, eran negros, así que no eran de Ángela ni suyos, así que se puso a escarbar en el hielo y cuando tenía ya las manos dormidas salió de entre el hielo la cabeza de Izabel azulosa y dura. Christian corrió hacia la cocina.
Que hiciste... (Guarda silencio)
- Ángel, sé que cometiste un error, yo también he cometido muchos, pero olvidemos todo lo malo y sigamos como si nada hubiese ocurrido... - Ángela se le quedo viendo por un rato hasta que empezaron a brotar lágrimas de sus ojos, de un brinco abrazo a Christian
- Te amo Ángel....
- Y yo a ti Christian...
Bajaron la escalera tomados de las manos, Ángela apagó la carne de la estufa, se subieron al auto de Christian y se fueron a la ópera, cuando regresaron tuvieron sexo en el auto y por toda la casa, hasta que llegaron a la cama a las 5 de la mañana...
Que hiciste... (No)
- Pero, ¿porque?
- No puedo casarme contigo, te amo mucho, pero no me casare contigo, si hiciste eso todo este tiempo que fuimos novios no me quiero ni imaginar que harás cuando estemos casados, me mentiste muchísimo tiempo, así que, ¿que puedo esperar para después?
- Creí que me perdonarías el error y continuaríamos con nuestra relación...